
Es una lesión de tipo muscular en donde lo más afectado es el músculo esternocleidomastoideo y se presenta una postura inclinada hacia un lado y el mentón hacia abajo, en donde dicho músculo es afectado por la postura de extensión prolongada, mantenida y forzada.
Algunos de los movimientos se afectan, tales como la rotación del cuello y un poco la flexión, por lo que el paciente se mantiene siempre con el cuello recto e imposibilitado temporalmente de moverlo.
Al no ser una lesión que directamente ponga en riesgo la vida, es frecuente que quien la padece no acuda a recibir atención médica. Pero si no se trata de forma oportuna, la lesión producida por la tortícolis se hace permanente. Cabe mencionar también que una lesión de este tipo puede ser la consecuencia de padecimientos severos que de no ser tratados inmediatamente pueden complicarse y tener un pronóstico poco favorable, especialmente si la tortícolis se acompaña de:
- Molestias al respirar o deglutir
- Dificultad para hablar, cambios en la voz
- Entumecimiento, hormigueo o debilidad en brazos y piernas
- Dificultad para caminar
- Problemas de incontinencia urinaria y fecal
- Fiebre, dolor de cabeza, inflamación en ganglios, cara y cuello
En estos casos la atención médica especializada es vital para el pronto diagnóstico y manejo de posibles enfermedades agregadas.
Causas
Dada la gran variedad de causas asociadas, en cualquier edad hay riesgo de presentar tortícolis, pero es entre los 30 y 50 años que se diagnostican la mayoría de los casos.
En adultos, la mayoría de las veces el cuadro inicia al realizar un movimiento brusco de giro y/o flexión del cuello, que inmediatamente despierta el dolor y la inmovilidad.
En pocas, pero muy importantes ocasiones, la tortícolis puede ser la consecuencia de enfermedades más severas como infecciones en ganglios del cuello, infecciones en las vías respiratorias superiores, sinusitis, otitis, mastoiditis, infecciones dentales, tumores, artritis, lesiones en nervios del cuello, efectos de medicamentos, entre otras.En recién nacidos, aunque poco común, puede ser por traumatismo durante el trabajo parto o de tipo congénito, siendo ésta última la más frecuente en los niños.
¿Cómo se presenta?
Normalmente la tortícolis tiene una evolución rápida en cuadros causados por movimientos bruscos o traumatismos del cuello, y se presenta en forma lenta en su forma espástica asociada a historial familiar.
Al ser una lesión muy bien definida, los síntomas que la tortícolis refleja son muy característicos, con dolor y limitación al flexionar y girar el cuello en la dirección contraria a la del músculo afectado. También puede haber dolor al presionar el área. El afectado se puede presentar con la cabeza girada hacia el lado afectado, tenso, aprehensivo y en ocasiones con dolores referidos en áreas contiguas.
Qué esperar en la consulta de rehabilitación
Generalmente es suficiente con el historial del cuadro de tortícolis y los antecedentes relacionados, así como una evaluación clínica, para tener la certeza de este diagnóstico. En algunos casos, sin embargo, es necesario realizar estudios detallados de imagen para descartar otros padecimientos más severos, como los antes mencionados.
Manejo de la tortícolis
Podemos catalogar el manejo en dos grupos dependiendo si el cuadro es de causa tensional muscular, o derivado de otros padecimientos de fondo. Es en el primario donde la rehabilitación, los ejercicios y estiramientos, así como la aplicación de medicamentos por parte de un médico en rehabilitación y actividad física son determinantes en la remisión del problema. En casos de tortícolis con un cuadro añadido de fondo puede ser necesario la intervención de otros especialistas, dependiendo el tipo de padecimiento asociado.
¿Cuáles son las expectativas de la tortícolis?
En la gran mayoría de los casos, la rehabilitación y una buena educación postural son suficientes para que la enfermedad resuelva hasta una mejoría completa en pocas semanas.
Lo más importante: prevenir el cuadro
Para prevenir esta lesión que generalmente se origina al dormir hay que mantener siempre una postura recta y cómoda, sin varias almohadas, que el cuello este bien alineado, e impedir movimientos bruscos del mismo.
La información aquí presentada no sustituye ni pretende sustituir en forma alguna la atención presentada por un profesional de la salud. En caso de presentar algún síntoma o malestar relacionado, acuda a la brevedad con su médico especialista para el diagnóstico y tratamiento oportuno de su padecimiento.










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