
La actividad física en forma regular ayuda a controlar el dolor y los síntomas presentados en la esclerosis múltiple (EM), demostrado en la clínica que aumenta también la fuerza y resistencia muscular, mejora los rangos de movilidad articular y disminuye el riesgo de caídas. La clave está en maximizar los efectos benéficos del ejercicio mediante un programa individualizado que se adapte a tus necesidades y preocupaciones.
¡Iniciemos!
- Comenta con tu médico antes de iniciar el programa, sobre tu interés en incluir el ejercicio dentro del manejo de la EM, así como sus recomendaciones específicas.
- Mantente en apego al tratamiento indicado por tu médico.
- Los objetivos de este programa deben orientarse en mantener en la medida posible, la flexibilidad musculo-tendinosa, la fuerza y resistencia muscular y la condición cardiovascular.
- Prefiere ejercicios de bajo impacto tales como nadar o usar la bicicleta fija. Caminar también es una buena elección siempre y cuando no presentes alteraciones de la marcha y el equilibrio. Se recomiendan también ejercicios físico-mentales como el yoga y tai-chi.
- Inicia en forma lenta y progresiva, con aumentos graduales de duración e intensidad de tus sesiones de ejercicio. Te recomendamos fijar una meta de 30 minutos diarios de ejercicio aeróbico 3 veces a la semana, con ejercicios de fuerza en días alternados 2 veces por semana. Recuerda realizar estiramientos antes de cada ejercicio para mejorar los rangos de movilidad articular.
- Ajusta el nivel de intensidad del ejercicio de acuerdo a la progresión o recesión de los síntomas. Checa tu respuesta al ejercicio, y en caso de presentar una fatiga mayor al terminar más que una sensación de energía, probablemente estés forzando mucho al cuerpo.
Precauciones generales:
Evita ejercitarte en días con altas temperaturas y en las horas más calurosas del día (usualmente entre 10:00 a.m. y 2:00 p.m.). Mantente bien hidratado(a) antes, durante y después de tu sesión de ejercicio.
Evita actividades de alto impacto tales como correr o ejercicios donde exista un alto riesgo de caída.
Nunca realices el ejercicio al punto que duela hacerlo. Si algo duele, evita esa actividad.
El programa de ejercicio debe estar enfocado a maximizar los beneficios de la actividad física con el mínimo de riesgos que pudieran agravar o descompensar tu estado físico actual. Consulta siempre con un médico especializado en medicina de la actividad física y el deporte con quien puedas establecer metas realistas y seguras.










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