
Sinónimos: Dislocación de cadera
El hueso de la cadera o coxis tiene una articulación con la cabeza del fémur. Cuando se pierde la relación entre estos dos huesos, se le denomina luxación. Existen dos principales tipos de luxación de cadera: posterior y anterior. Cuando el coxis se desplaza y queda atrás en relación con el fémur se conoce como luxación posterior, que se presenta en el 90% de las luxaciones. El 10% restante presenta un desplazamiento de la cadera quedando al frente del fémur que se conoce como luxación anterior. Cualquiera de estos dos casos dan origen a un cuadro de mucho dolor, inmovilización y deformidad de la articulación.
¿Qué produce una luxación de cadera?
La articulación de la cadera ó coxofemoral pertenece a un tipo de articulación conocido como articulaciones esféricas o enartrosis, que le da una gran movilidad y estabilidad, con lo que se requeriría de una gran fuerza ejercida sobre la articulación para que llegue a dislocarse.
Entre las causas más comunes se encuentran, por orden de frecuencia, los accidentes automovilísticos sin cinturón de seguridad, caídas, accidentes laborales, inestabilidad posterior al remplazo total de cadera y, finalmente, los casos congénitos, siendo éstos últimos muy raros.
¿Cómo diagnosticar una luxación?
Las luxaciones de cadera siempre deben manejarse como emergencia. Nunca debe moverse la articulación de la persona lesionada y debe de ser atendido en urgencias mediante una evaluación traumatológica. La mayoría de las luxaciones se diagnostican sin necesidad de estudios de imagen, pero al ser lesiones asociadas con fracturas por la energía del impacto, en la mayoría de los casos se solicitan radiografías de cadera como mínimo.
Tratamiento
Existen dos tratamientos principales para el reacomodo de la articulación ó reducción articular. La reducción no quirúrgica bajo anestesia o sedación que permite la manipulación y acomodo de la articulación. El otro tipo de reducción requiere un manejo anestésico y quirúrgico para lograr una reducción apropiada. El tipo de tratamiento dependerá, entre otras circunstancias, de la severidad del cuadro y las lesiones asociadas.
Rehabilitación
Después de una reducción exitosa se requiere de una rehabilitación articular, que puede durar en promedio dos a tres meses. Algunas medidas de rehabilitación incluyen tracción articular, ejercicios pasivos, caminata con apoyo y finalmente fortalecimiento.
En casos que no se someten a rehabilitación física pueden existir secuelas que con el tiempo empeoran, como perdida de la sensibilidad, falta de circulación al hueso, y en algunos casos necrosis del mismo.
La información aquí presentada no sustituye ni pretende sustituir en forma alguna la atención otorgada por un profesional de la salud. En caso de sufrir algún síntoma o malestar relacionado, acuda a la brevedad con su médico especialista para el diagnóstico y tratamiento oportuno de su padecimiento.
Fuentes:
- American Academy of Orthopaedic Surgeons. En: http://orthoinfo.aaos.org/










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