
Beneficios cardíacos del ejercicio
Los beneficios del ejercicio para prevenir el desarrollo y progreso de una enfermedad cardíaca han sido comprobados en varios estudios al compararse con un estilo de vida sedentario. A pesar de estos beneficios definitivos del ejercicio, algunas personas susceptibles, especialmente sedentarios mayores de 35 años con enfermedades cardiacas no diagnosticadas que inician su actividad física, pueden presentar una muerte súbita si no se toman las medidas preventivas necesarias.
A pesar de los beneficios cardiovasculares netos del ejercicio, existe algo conocido como “paradoja del ejercicio”, donde es vital evaluar los riesgos cardíacos antes de empezar a hacer el ejercicio. Aunque el riesgo de muerte súbita en el ejercicio es bajo y por lo tanto los institutos no lo consideran un problema de salud pública, en atletas de fondo como los maratonistas la incidencia es relativamente alta, afectando a uno de cada 50,000. En atletas universitarios la incidencia de muerte súbita es de 1:200,00 por cada año escolar.
Personas en riesgo
A partir de los 35 años el riesgo de muerte súbita en el ejercicio aumenta en forma gradual, principalmente por el menor riego sanguíneo del corazón debido al engrosamiento por depósitos de grasa en sus vasos sanguíneos (ateroesclerosis). En este grupo de edad se encuentra el 75% de las muertes súbitas totales. En los jóvenes el crecimiento del músculo cardiaco conocido como Cardiomiopatía hipertrófica es la causa más común, seguido por alteraciones del ritmo cardiaco.
Prevención de la muerte súbita
La Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés), recomienda un historial personal y heredo-familiar, así como una evaluación médico deportiva en todos los atletas, mínimo cada 2 años. Esto incluye principalmente antecedentes de enfermedades cardiacas como muerte súbita, desmayos, hipertensión, accidentes vasculares cerebrales, alteraciones del ritmo cardiaco, presentados tanto en la el atleta como en sus familiares. Dentro de la evaluación física es de vital importancia realizar una exploración de la función cardiaca, pulsos y búsqueda de alteraciones vasculares.
El médico especialista en deporte puede también apoyarse en otras herramientas diagnósticas en casos sospechosos, aunque no se utilizan de rutina. Los estudios de electrocardiograma, prueba de esfuerzo, resonancia magnética, angiografía y ecocardiograma pueden mostrarnos adaptaciones cardiacas al ejercicio y anomalías en forma temprana. Otros estudios incluyen los perfiles de lípidos, enzimas cardiacas, y en casos muy específicos estudios genéticos.
Su médico especialista en deporte y actividad física puede indicarle un programa de ejercicio individualizado para mantener un estado físico, médico y fisiológico óptimo para reducir el riesgo de muerte súbita, así como sus posibles causas.
La información aquí presentada no sustituye ni pretende sustituir en forma alguna la atención otorgada por un profesional de la salud. En caso de sufrir algún síntoma o malestar relacionado, acuda a la brevedad con su médico especialista para el diagnóstico y tratamiento oportuno de su padecimiento.
Fuentes consultadas:
- Delisa, Joel. Physical Medicine And Rehabilitation – Principles And Practice, 4th Ed. Lippincott Williams & Wilkins, 2005.
- Maron BJ, Gohman TE, Aeppli D. Prevalence of sudden cardiac death during competitive sports activities in Minnesota high school athletes. J Am Coll Cardiol. 1998 Dec;32(7):1881-4.
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- Van camp SP, Bloor CM, Mueller FO, et al: Nontraumatic sports death in high school and college athletes. Med Sci Sports Exerc. 27:641–647, 1995.
- Basilico FC: Cardiovascular disease in athletes. Am J Sports Med. 27:108–121, 1999.
- Kugler JP, O’Connor FG, Oriscello RG: Cardiovascular considerations in the runner, in O’Coonor FG, Wilder RP, (eds.): Textbook of Running Medicine. New York, NY, McGraw-Hill, 2001, p 341.










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